miércoles, 9 de octubre de 2013

Si, te contaré un cuento parecido al de la luna y el sol, este también habla de amor, pero es algo más real, es amor de verdad. Amé tanto como podía, amé y quiero seguir amando mucho más todavía. ¿Somos uno, lo recuerdas? Es algo parecido, pero aun más maravilloso. Hacer el amor con el corazón,
"hacer el amor, hacer el amor solo con el corazón "más allá de los deseos, mas allá de los cuerpos hacer el amor con el alma,
hacer el amor con la mirada y una palabra. Entonces las sonrisas vuelan, y salimos a cazar esperanzas, atrapamos sentimientos que hoy duermen en mi almohada, hicimos el amor con gestos y miradas. Respiramos del mismo aire cuando miramos el mismo paisaje y en nuestra mente se repetía una bella melodía, se llama victoria y se canta con el alma. Entre sueños y añoranzas los ángeles decoran con brillo el cielo pegando estrellas en el oscuro firmamento mientras las hadas tejen el suelo con besos de caramelo y vuela aire con sabor a consuelo. Es el consuelo del deseo, el deseo
que teníamos de vernos y tenernos nos amamos con miradas, nos amamos con palabras
nos amamos con la esperanza de estar siempre unidos desde el alma
nos amamos para seguir amándonos. Nos amamos con miedos, con sueños, con deseo



LnMi querido amor: Mirando mi ventana te pienso, cierro mis ojos y te siento, eres el más puro amor que cualquier persona pueda soñar. No somos perfectos, a veces mis letras pueden parecer locos versos sueltos pero en cada una de mis letras se encierra tu nombre por lo que puedo mirar no con nostalgia, sino con una paz infinita de saber que tú estás al final de mi camino no se si sera corto oh largo eso dios dirá pero contigo..te quiero...

jueves, 3 de octubre de 2013

Buenos dias buenas noches:el otro dia me entere que un buen amigo al que aprecio mucho tiene esa enfermedad que nadie quiere nombrar nose el porque la palabra cancer hace sentir temor pero lo que.menos necesita el enfermo es mensajes de condolencia.al contrario los enfermos de cancer necesitamos si dije bien necesitamos mensajes alegres no como algunos dijeron que parecia un velatorio jope si de esto se sale..con valentia aunque recaigas mil veces nunca se tira la toalla por muy mal que te sientas luchar siempre.aunque pienses que no puedes mas.la vida a pesar de todo es un regalo solo mira al cielo una noche estrellada un amanecer un atardecer vale la pena vivir ..mi animo a todos los que luchamos con esto nuncan se rindan un beso...viva la vida

lunes, 30 de septiembre de 2013

Vi que en mi corazón había algunas grietas causadas por las desilusiones, entonces también decidí darle una resanadita con una mezcla de ilusiones y esperanzas……    Luego me puse a barrer minuciosamente, cuidando de no dejar ni la más mínima mancha de polvo; era necesario para que quedará mi alma limpia de toda mezquindad…. Planché con sumo cuidado mi alma, por si había quedado alguna arruguita provocada por la duda o desconfianza, la deje impecable…. Me quede asombrada al final de mi tarea...

martes, 24 de septiembre de 2013

hola amigos. Hoy estoy  triste. les cuento  hace como ocho años tuve que dejar a unos familiares a mi  perrita una yorsire terrier por problemas de salud no podía cuidarla .cuando iba a verla que a veces era muy de tarde en tarde por que no estaba en España.. no se separaba ni un
instante de mi hoy me dijeron que murió ayer y yo lejos sin poder despedirme...te quiero mi chispita...
Tu lengua es el país de fuego
donde no hay relojes,
donde la palabra dura y difícil,
da vueltas y vueltas
peregrinando a trancos
donde el salivajo
mancha los manteles
sin cortarle el paso.

Cuando un solo de tripas la sorprende
en el deseo de ahorcarse
envuelta en una tira de bacon,
queso horadado suizo
y un pedazo de pan,
tu lengua de azúcar
rompe las murallas de la mala palabra,
se instala en el café
después de la certeza de ser dios
prendido al paladar
por las diptongaciones.

Tu lengua es un tambor,
la gran detonación que estalla en el silencio
y no transige
ante el dolor de muelas
o ante el sueño.

Contigo dormirse
ya no es noble ejercicio de oido
en la vigilia de tu lengua
en la inquietud;
es la resignación de oír el epitafio
ante la muerte.

Cuando vengan a buscarte
con la lengua desatada
a siete grados en la escala de Ritcher,
estaré plantada en la casmodia de negarme,
en la feroz rigidez de la sordera
para volver a la serenidad del hambre

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Una noche mientras estuve en Chipre, soñé que encontraba una Rosa Azul. Símbolo de amor y prosperidad. También significa esperanza para el amor imposible. El poseedor de una rosa azul conseguirá todos sus deseos. Ese sueño me llevó a esta preciosa historia china que hoy comparto contigo. Una historia de amor verdadero. Espero que la disfrutes. Había una vez un emperador que tenía una única hija. Era su orgullo y alegría, su tesoro. La quería por encima de todo. Al envejecer, su salud comenzó a empeorar y se dió cuenta de que probablemente no estaría siempre ahí para cuidar y proteger a su tan preciada hija. Decidió que sería mejor encontrarle un marido a su hija. Cuando se supo que el Emperador buscaba marido para la Princesa, muchos llegaron a palacio a pedir la mano de su hija en matrimonio. La Princesa le imploró a su padre.  “Padre, permíteme quedarme contigo para cuidarte. No deseo casarme y abandonarte.”  Pero su padre fue inflexible. Finalmente dijo que le permitiría elegir la cualidad que el marido elegido debería tener— riqueza, atractivo o cualquier otra habilidad especial.  La Princesa dijo que le diría la cualidad a la mañana siguiente. Aquella tarde la Princesa fue al jardín a hablar con el hijo del jardinero—su compañero de juegos de la infancia. “Si digo que mi marido debe ser guapo, puede ser guapo pero cruel de corazón. Si digo amable, puede ser terriblemente viejo. Oh, qué cualidad debo decir?” Al discutir el problema, la Princesa y el hijo del jardinero llegaron a la conclusión de que debería ser una prueba—difícil pero no tanto como para ser imposible.  “Y tiene que ser ambiguo,” dijo el hijo del jardinero, “ para que solo dependa de ti decidir si el hombre la cumple o no.” Más tarde aquella noche decidieron cuál sería dicha cualidad. A la mañana siguiente la hija del Emperador le dijo a su padre, “Me casaré con el hombre que logre traerme una rosa azul.” El flujo de pretendientes cesó porque ninguno podía encontrar una rosa azul. Un mercader rico, no queriendo perder el tiempo en la búsqueda de la rosa azul, fue a un vendedor de flores.  “Te daré una bolsa de oro si me encuentras una rosa azul” le dijo.  Tras una larga e infructuosa búsqueda, el vendedor de flores se dió por vencido. Compró un tinte muy fuerte y metió el tallo dentro. Los pétalos de la rosa comenzaron a volverse azules.  “Mantén la rosa en el tinte,” le dijo al mercader, “hasta que se lo des a la Princesa.” El mercader le llevó la rosa a la Princesa.  La Princesa cogió la rosa de las manos del mercader. Mientras observaba la rosa, una gota de tinte azul cayó sobre su mano. Ella miró las hojas azuladas y  luego miró al mercader fijamente a los ojos. No podía mirarle a la cara.  “No me puedo casar contigo,” le dijo.  Has intentado engañarme.  Quiero un marido que sea honesto.” Había un apuesto guerrero que quería casarse con la Princesa.  Era fuerte y poderoso.  Nadie se atrevía a enfrentarse a él.  El joven guerrero fue al rey de un reino vecino.  “Tráeme la rosa azul,” le dijo, “o te mataré a ti y la mitad de las personas de tu reino.”  El rey, que valoraba la paz y no deseaba pelear, le dió al guerrero un zafiro azul en forma de rosa.  El joven guerrero le llevó el zafiro azul a la Princesa.  Ella miró en sus fríos ojos azules—ojos tan duros como los de la piedra.  Le dijo, “No puedo casarme contigo.  Debo tener una rosa azul que sea de verdad—no una que sea fría y dura.” El más joven de los consejeros del rey también quería la mano de la Princesa. Ideó un plan.  Le pidió a un artista que creara un cuenco.  En el otro lado del cuenco había una rosa azul pintada. El borde del cuenco estaba bañado en oro. Era frágil y delicado—algo de una extraordinaria belleza. El joven consejero se lo presentó a la Princesa arrodillado. La Princesa miró el cuenco y luego miró a los ojos del joven.  “Cásate conmigo, Princesa,” le dijo, “Te ayudaré a reinar.” La Princesa negó con la cabeza, “Debo tener una rosa que sea real.” Aquella tarde se sentó en el jardín y charló con el hijo del jardinero.  “Ninguno de ellos me ha podido traer la rosa azul. Debo casarme con alguien que sea honesto y sincero conmigo—como tu. No puede ser duro y cruel. Necesito a alguien que sea amable y paciente—como tu. No quiero un marido que desea solo poder y riqueza. Quiero alguien que me valore por la mujer que soy—como tu. . . . .” “Princesa,” le dijo el hijo del jardinero.  “Mañana te traeré la rosa azul.  Espérame en la habitación azul justo antes de la puesta del sol.” Al día siguiente cuando el sol estaba a punto de marcharse, la Princesa se sentó en la habitación azul.  El hijo del jardinero llegó con una sencilla rosa blancaen sus manos. “Pero es simplemente una rosa blanca,” dijo uno. “Es el hijo del jardinero,” dijo otro. “Seguro que la princesa le dice que no,” dijo otro. El hijo del jardinero se arrodilló delante de la Princesa.  A través de las ventanas teñidas de azul, los rayos del sol tocaron los pétalos de la rosa. La Princesa cogió la rosa, y se levantó un murmullo.  “Sólo es el hijo del jardinero.” “La rosa no es azul.” La Princesa se levantó.  “Queridos súbditos, dejadme que os cuente lo que veo. Veo a un joven que siempre ha sido honesto y sincero conmigo. Veo a un joven que tiene el coraje de ser paciente y amable y esperar a que yo me de cuenta de los sentimientos que hay en mi corazón.  Veo a un joven que me valora por quien soy.  En sus manos sostiene un regalo de amor. Y es azul. Y si no veis que esta rosa es azul, es que no veis los colores. El viejo Emperador cogió la mano de su hija y la del hijo del jardinero y las unió. Y la Princesa se casó con el hijo del jardinero y vivieron felices para siempre—no porque la cuentacuentos lo diga—no porque deban acabar así las historias de amor. Sino porque la Princesa y el hijo del jardinero sabían que su felicidad estaba en sus propias manos y que cada uno era responsable de asegurar la felicidad....