viernes, 1 de abril de 2016

No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.
Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
Sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño...........

Pablo Neruda

viernes, 29 de enero de 2016

Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.....

lunes, 4 de enero de 2016

Sabes que nunca ocurrirá... No verás jamás ese tren que, pacientemente esperas.
Crees, en cada instante, que oyes el altavoz lejano que anuncia, al filo del andén, el agudo roce del hierro y los raíles, las voces de los otros que esperan o de los que llegan... sus saludos, sus abrazos. Pero solamente oyes en tu imaginación... Te parece sentir el olor tan familiar de la locomotora entrando bajo la marquesina y llenando el aire de aromas dulces y metálicos... Nada es real, todo se desdibuja como un sueño.
En el fondo de tus ojos tiembla la realidad... El tren que esperas, a veces, desesperadamente, no llegará, no será tuyo, no te llevará con él. Sin embargo, sonríes y juegas a creer posible lo imposible. Vuelves, incansable, aparentemente segura, cada día, a esperar en esta sala ya tan familiar, recorres con los ojos de la esperanza cada uno de sus rincones... las sillas de un verde hierba fresca, sobre la que rodar... la ventana, receptora de luz y cómplice de un secreto, espía de caricias y besos robados, las paredes del color imposible de ese sueño... Una sala de espera de un tren que nunca llega. Te pareces a Penélope, aquella niña de la canción que perdió su juventud en la estación, pero sabes que te gusta seguir esperando y ni siquiera te atreves a marcharte de allí un minuto, porque el juego continúa y no quieres que se acabe... La ilusión te hace un regalo y ves tu tren, detenido junto a ti, tendiéndote la mano, te acaricia y te besa, te busca en el silencio clandestino cuando el resto del mundo no te mira... Te invita a subir desplegando sus alas, te ofrece el calor de un vagón confortable desde el que observar la lluvia de esta tarde gris... Y antes de que tus pies puedan pisar el primer peldaño de la escalera, el tren, gigante de hierro, se pone en marcha y te deja en el andén, temblando, con tus miedos y tu sonrisa paciente y comprensiva, dispuesta, siempre dispuesta a seguir esperando un tren que nunca llega.
Envuelta en el deseo y los recuerdos, vuelves a la sala de espera, la recorres, curiosa, como si fuera, de nuevo, la primera vez. Escuchas el sonido de tus pies sobre los tacones y miras el reloj, acompasado, como si de verdad fuera importante la hora, el tiempo, las leyes de los hombres... Lo único importante es que el tren volverá y tú seguirás jugando a que será cierto, a que podrás subir a él sin que nadie pueda verte y en la sala de espera de tu imaginación no volverán a sonar tus pasos... Y es por eso que no le cierras la puerta a la esperanza, para seguir creyendo, para seguir jugando, para seguir habitando esta sala de espera de un tren deseado que nunca llegará...

viernes, 1 de enero de 2016

lunes, 28 de diciembre de 2015

Cuenta una antigua leyenda que un niño que estaba por nacer le dijo a DIOS:
- Me dicen que me van a enviar mañana a la tierra ¿Pero como viviré tan pequeño e indefenso como soy?
- Entre muchos ángeles, escogí a uno para tí, que te estará esperando. Y él te cuidará.
- Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreir. ¿No basta para ser feliz?
-Tú ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás sus manos y serás feliz.
- ¿Cómo entender lo que la gente me habla, si no conozco el extraño idioma que hablan
los hombres?
- Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar.
- ¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?
-Tu ángel juntará tus manitos y te enseñará a hablarme.
- He oído que en la tierra hay hombres malos, ¿Quien me defenderá?
- Tu ángel te defenderá aún a costa de su propia vida...
- Pero estaré siempre triste porque no te veré más Señor.
- Tu ángel te hablará de mi y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia,
aunque yo siempre estaré a tu lado.
En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo, pero se oían voces terrestres, y el niño, presuroso repetía suave:
- Dios mío, si ya me voy, dime su nombre, ¿cómo se llamará mi ángel?
- Su nombre no importa, tú le dirás :
MAMÁ con todo mi cariño