viernes, 12 de septiembre de 2014
CLAUVIO_cerca del paralelo 60 de latitud sur lunar hallase esta enorme cerca, cuya área no mide menos de 16,500 millas cuadradas; y asi en su interior como en sus paredes observan se muchos picos y cráteres secundarios.madler decía que la vista telescópica de la salida del sol sobre la superficie de CLAUVIO es realmente un espectáculo de indescriptible magnificencia. unos de los picos se eleva a nada menos que a 24,000 pies sobre el fondo de uno de los cráteres incluidos. madler decía tambien que en esa vasta región hay clateres tan profundos que ningún rayo de luz del sol ha penetrado jamas hasta el fondo de sus espantosos abismos; mientras que, como para formar contraste,hay picos en cuyas cúspides brilla la luz del día,que es dos veces mas larga que la de la noche..si se observa la luna llena,aunque sea con unos gemelos oh con un pequeño telescopio, se vera desde luego un cráter que se distingue entre todos los demás a causa de los brillantes rayos de luz que de el parten..cerca del centro del disco de la luna hay una fina linea de cráteres siempre accesibles a nuestra vista y entre ellos dos brillantes señales y algunas otras oscuras,es.. PTOLOMEO.. que además de otros cráteres pequeños tiene su suelo cruzado por numerosas cordilleras,visibles cuando el sol sale o se pone.....
martes, 2 de septiembre de 2014
Carta de un soldado español fusilado en 1921 en Monte Arruit, África..
En la primavera de 2012, en excavaciones en lo que antaño fue el fortín español de Monte Arruit (a unos 30 km de Melilla) apareció el cuerpo momificado de un soldado español
Según cuentan los arqueopeólogos y antropólogos, las condiciones climáticas de la zona han hecho posible la buena conservación del cuerpo así como la de alguna de sus pertenencias y restos del uniforme.
Entre sus pertenencias destaca una pitillera de cuero y metal con las iniciales P.G., una foto de una mujer joven, una pequeña moneda de plata con la efigie de Alfonso XIII y una extensa carta todavía legible.
Todos los indicios, y sobre todo por el lugar del hallazgo y datación de la carta, apuntan a que este hombre fue una de las víctimas de la matanza de españoles acaecida el 8 de agosto de 1921 en Monte Arruit. Es uno de los episodios más lamentables ocurridos en la Guerra del África .
Los investigadores quedaron asombrados al leer la carta que portaba este soldado. El papel amarillento, compuesto por dos páginas y doblado por la mitad estaba metido en un sobre. Los datos personales no han sido revelados por las fuentes investigadoras.
En la carta se puede leer:
Mi dulce María,
Nunca pensé escribir esta carta, pero lo preocupante de la situación me lleva a ello. Llevamos días atrincherados y defendiendo Monte Arruit, apenas tenemos agua y comida. Los moros nos cercan y nos hacen fuego, cada día tenemos nuevas bajas, ya sea por causa enemiga o por efecto del calor, y no tenemos medicamentos ni medios de asistencia sanitaria. Según dicen, el General Berenguer le ha prometido a Navarro que mandarán refuerzos desde Melilla, pero la ayuda nunca parece llegar. Hay descontento y pesar entre los hombres aquí. Hay rumores fiables de que se negociará la rendición de la plaza, pero no sabemos mucho más al respecto. No sé qué pasará, hemos pasado muchas penurias en esta maldita guerra, pero como la de Monte Arruit no la he vivido. Ya se sabe como actúan los moros y tengo mucho miedo por lo que pueda pasar, estamos prácticamente a su merced y no creo que podamos resistir mucho más el hostigamiento al que nos someten. En el campamento tratamos de animarnos los unos a los otros; por su parte, día tras día, los oficiales nos recuerdan lo que implica ser un soldado español con arengas patrióticas, pero lo que más nos reconforta, dentro de lo que se puede, es la camaradería que hacemos todos en estos difíciles momentos. La verdad que no sé por qué te estoy contando esto, supongo que por egoísmo al desahogarme con este papel. No quiero robarte más líneas, ya que esta carta es para ti: la dulce niña de mis ojos, mi morena, mi malagueña, mi razón de vivir, mi anhelo, la estrella que me guía en las noches, la única persona por la cual suspiro día tras día y me reconforta pensar que pronto te veré, que pronto te abrazaré, que pronto te besaré y que pronto me casaré contigo. Dios sabe lo mucho que te quiero. Aún me acuerdo de la primera vez que te vi, con aquel vestido azul, tu pelo negro azabache recogido en un coco, esos ojos verde esmeralda que son capaces de cegar más que este sol africano y convertir a cualquier hombre en estatua de sal con sólo regalarle una mirada tuya. Me acuerdo de la canasta de mimbre llena de pescado que llevabas pues venías del mercado y como yo, apoyado en la pared de la calle de mi casa, quedé absorto ante tu belleza. Te eché un piropo cuando pasaste por delante mía, no pensé que me hicieras caso, ya que tal hermosura tiene que estar acostumbrada a que te los digan, pero giraste tu preciosa cara, me miraste y me sonreíste. Bendito piropo aquel. Te pedí acompañarte a casa para hablarte por el camino y me lo permitiste. Desde entonces fuimos inseparables, me costó que tu padre me aceptara, pero ya sabes que la insistencia siempre ha sido mi virtud. Aún me tiemblan las piernas cuando me acuerdo de aquel primer beso que te robé en la puerta de la casa de tu tía, se nos paró el mundo alrededor en ese instante. En fin, hay tantas cosas que podría contar… Seguro que mientras lees esto estás esbozando una sonrisa. En estas líneas que llevo hablando de ti se me ha olvidado momentáneamente todo lo que estoy pasando aquí. Siempre serás mi mejor medicina y el remedio de todos mis males. Ya sabes que al comienzo de esta carta te dije que nunca pensé escribirla. Es de despedida, mi amor. Si recibes esta carta será porque yo ya no estaré. No quiero ser egoísta y por ello te pido que no me guardes luto, que no te apenes por mí, que rehagas tu vida lo más pronto posible y que no me eches en falta pues yo siempre estaré contigo en cada momento de tu vida. Que seas muy feliz y que hagas realidad todos tus sueños, ya que los míos se cumplieron cuando me dejaste amarte. Quiero que sepas que mis últimos pensamientos son para ti y que siempre te querré y cuidaré allá donde esté. Monte Arruit a 8 de agosto de 1921.
De tu soldadito,
Pedro.
Según narran las fuentes investigadoras, el 9 de agosto el General Navarro parlamentó la entrega de Monte Arruit con los jefes tribales marroquíes. Las condiciones fueron que los españoles entregaban las armas y saldrían del fortín sin hostigarles y, además, se proporcionaría transporte a los heridos.
Así pues, los soldados españoles desarmados comenzaron a salir de Monte Arruit en columna, pero al poco tiempo los moros, de manera inesperada, atacaron a los españoles desde distintos flancos produciéndose una enorme matanza. De un contingente de 3000 hombres, sólo 60 lograron sobrevivir.
En el sobre dice:
Hermano de armas, si lees esto será porque yo habré muerto. Por favor, cumple la última voluntad de este soldado español que ha caído por la Patria y haz llegar esta carta a María que vive en ..Málaga en la calle … Sus padres se llaman Manolo y Antonia.
A veces el destino y la suerte se unen. Aunque no ha sido fácil, según revelan los investigadores, se ha podido localizar a familiares de la destinataria (María) de la carta.
Antonio, un nieto de ésta mujer ha contado que su abuela, aunque se casó años después de lo acontecido en Monte Arruit, siempre tuvo en su mesita de noche la foto de un joven soldado con un rosario sujeto en la esquina del marco. Durante muchos de años, incluso ya casada y con hijos, día tras día acudía al puerto de Málaga con la esperanza de que llegara el barco que habría de traerlb
Mi abuelo siempre respetó a mi abuela y supo que jamás ocuparía el puesto de aquel primer novio. No obstante, fueron un matrimonio feliz.
Falleció en 1987, a la edad de 85 años. Pidió ser enterrada con la foto de su primer amor y el rosario entre las manos...una bella historia real
viernes, 29 de agosto de 2014
Uno de los niños de una clase de educación infantil preguntó
Maestra… ¿qué es el amor?
La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en la hora del recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajeran cosas que invitaran a amar o que despertaran en ellos ese sentimiento. Los pequeños salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo:
Quiero que cada uno muestre lo que ha encontrado.
El primer alumno respondió:
Yo traje esta flor… ¿no es bonita?
A continuación, otro alumno dijo:
- Yo traje este pichón de pajarito que encontré en un nido… ¿no es gracioso?
Y así los chicos, uno a uno, fueron mostrando a los demás lo que habían recogido en el patio.
Cuando terminaron, la maestra advirtió que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido en silencio mientras sus compañeros hablaban. Se sentía avergonzada por no tener nada que enseñar.
La maestra se dirigió a ella:
Muy bien, ¿y tú?, ¿no has encontrado nada que puedas amar?
La criatura, tímidamente, respondió:
- Lo siento, señorita. Vi la flor y sentí su perfume, pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma durante más tiempo. Vi también mariposas suaves, llenas de color, pero parecían tan felices que no intenté tomar ninguna. Vi también al pichoncito en su nido, pero…, al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre y preferí dejarlo allí…
Así que traigo conmigo el perfume de la flor, la libertad de las mariposas y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito. ¿Cómo puedo enseñarles lo que he traído?
La maestra le dio las gracias a la alumna y emocionada le dijo que había sido la única en advertir que lo que amamos no es un trofeo y que al amor lo llevamos en el corazón.
El amor es algo que se siente.
Hay que tener sensibilidad para vivirlo.
jueves, 28 de agosto de 2014
Zeus y la reina
Hizo Zeus una proclama a todos los animales prometiendo una recompensa a quien su hijo sea juzgado como el más guapo. Vino entonces la señora mona junto con los demás animales y presentó, con toda la ternura de madre, un monito con nariz chata, sin pelo, y enfermizo, como su candidato para ganar el premio.
Una gran risa fue el saludo general en su presentación
Y ella orgullosamente dijo:
Yo no sé si Zeus pondrá su premio sobre mi hijo, pero sí sé muy bien, de que al menos en mis ojos, los de su madre, él es el más querido, el más guapo y bello de todos.
Debemos estar siempre orgullosos de lo que amamos, y no tener pena en publicarlo.
martes, 26 de agosto de 2014
EL HOMBRE no es un animal aparte,si no que entra en el sistema general de la naturaleza y sufre la aplicacion de las leyes comunes de la biología. antes de un siglo,occidente estará inundado de trabajadores exóticos ..cuando la tierra este enteramente poblada, la expansión de unos tendrá por condición necesaria el exterminio de los otros .entonces sera cuando la lucha se tornara inevitable y atroz.. es muy difícil prever cuando y en que beneficio de quien sera realizado el imperio universal. no creo,sin embargo,que ello tarde mas de dos o tres siglos.Alemania constituye el escudo de occidente contra la invasión rusa.. mientras el escudo resista,la civilizacion que tenemos podrá durar. en cuanto sea roto,creo que el imperio de los zares se extenderá inmediata mente hasta los limites extremos, al atlántico y al mediterraneo.el acontecimiento podrá ser retrasado por la acción de Inglaterra o de los estados unidos,por la coalición de las naciones occidentales,pero me parece inevitable, la situación de occidente en la grecia al termino de las guerras de atenas,tebas y esparta..
lunes, 21 de julio de 2014
lugar: una Carretera
Un hombre estaba parado a la orilla de la carretera en medio de una oscura y tenebrosa noche pidiendo autoestop a la vez que caía una terrible tormenta. Pasó un tiempo pero nadie se paraba. La tormenta era tan fuerte que apenas si se alcanzaba a ver a unos 3 metros de distancia. De pronto observa como un extraño coche se acercaba lentamente y al final se detuvo. El señor, por lo precaria de su situación sin dudarlo y rápidamente, se subió al coche y cerró la puerta. Volteó y se dio cuenta con asombro y horror de que nadie iba manejando el coche.
El coche arrancó suavemente. El tipo miró hacia la carretera y vio con terror que mas alante había una curva Asustado, comenzó a rezar e implorar por su salvación, al advertir su trágico destino. El tipo no había terminado de salir de su espanto, cuando justo antes de llegar a la curva, entró una mano tenebrosa por la ventana del chofer y movió el volante lentamente pero con firmeza.
Paralizado del terror y sin aliento, cerró sus ojos, se aferró con todas sus fuerzas al asiento, e inmóvil e impotente vio cómo sucedía lo mismo en cada curva del tenebroso y horrible camino, mientras la tormenta aumentaba su fuerza. El tipo, sacando fuerzas de donde ya no quedaban, se bajó del coche y se fue corriendo hasta el pueblo más cerca.
Deambulando y todo empapado, se dirigió a una cantina que se percibía a lo lejos. Entró y pidió un ron doble, temblando aún empezó a contarles a todos la horrible experiencia que acababa de vivir. Se hizo un silencio ante el asombro de todos los presentes. El miedo y la zozobra asomaron por todos los rincones del lugar.
Al rato llegaron dos negros todos mojados y jadeantes, quienes se quedaron observando a los presentes y, al notar la presencia del hombre del cuento, uno de los recién llegados se dirigió al otro y dijo:
''Mira Juan, allá está el coño etupido que se subió al coche
cuando lo veníamos empujando'
cuando lo veníamos empujando'
martes, 15 de julio de 2014
Siempre me había preguntado que había en el último piso de mi edificio, mas nunca me atrevía a subir.
Una madrugada mientras todos dormían yo no paraba de escuchar pisadas en el piso de arriba lo cual era raro ya que ese piso estaba deshabitado. La curiosidad no me dejaba dormir así que sin dudar me levanté, salí de mi casa y subí las escaleras. Se escuchaba la lluvia caer y el viento soplar.
Una madrugada mientras todos dormían yo no paraba de escuchar pisadas en el piso de arriba lo cual era raro ya que ese piso estaba deshabitado. La curiosidad no me dejaba dormir así que sin dudar me levanté, salí de mi casa y subí las escaleras. Se escuchaba la lluvia caer y el viento soplar.
Había una especie de puerta que estaba entreabierta me acerqué y la abrí, me acerqué a otra puerta de madera pero estaba cerrada. No había nada fuera de lo normal y por un momento me sentí idiota por pensar que me encontraría algo interesante, pero justo cuando me disponía a bajar a mi casa escuché un ruido extraño que procedía de aquella puerta, al voltear hacia atrás la puerta de madera estaba abierta, una extraña sensación se apoderó de mi y me incitaba a entrar y así sin darme cuenta caminé hacia la puerta y me adentré en ese misterioso y oscuro lugar.
No llevaba nada con que alumbrar mas que un mechero, afortunadamente la luna estaba llena y alumbraba desde una ventana.
Me puse a explorar, no escuchaba mas que el eco de mis pisadas y como escurría líquido de una gotera, hacia mucho frió y decidí volver pero al llegar a la puerta ésta estaba cerrada y no la podía abrir, intenté hacer más fuerza y de repente escuché un sonido, como si algo se cayera, venía del fondo de un pasillo caminé hacia el pasillo pero mientras mas me acercaba, mas tenía una sensación de pesadez en el cuerpo y como un nudo en mi garganta, escuchaba un susurro tan cerca de mi, pero al voltear no había nada ni nadie, solo la oscuridad.
Llegué a una habitación donde había varios cristales rotos esparcidos por el suelo, caminé con cuidado de no cortarme y pasé a otra habitación en donde comencé a escuchar pisadas y una respiración bastante fuerte, no me cabía duda de que algo o alguien estaba ahí conmigo.
La habitación era bastante oscura por lo que saqué mi mechero para lograr ver algo. Vi en una mesa una vela así que me acerqué a encenderla, tomé la vela y al dar la vuelta vi frente a mi una sombra enorme, terrorífica, difícil de describir. Tenía enormes colmillos y varias costras en sus brazos el olor a carne podrida hacia arder mi nariz sin embargo no podía responder, estaba ahí, inmóvil ante una especie de demonio. Finalmente, no se como, reaccioné y salí corriendo, pero mi mala suerte apenas comenzaba porque al salir tropecé y caí encima de varios cristales rotos que se enterraban y desgarraban mi piel, pero yo no sentía nada, estaba tan asustada que no respondía al dolor, mire atrás y vi al "demonio" recargado en la puerta. Con trabajo intenté levantarme pero el demonio se acerco a mi, me tomó del pie y me arrastró hacia él , se puso encima de mi impidiéndome hacer cualquier movimiento. La luz de la luna no me dejaba ver su cara, sin embargo sentía su respiración tan cerca y su saliva caía en mi cara y en mi pecho lo cual me resultaba asqueroso, el miedo me invadía y las lagrimas corrían por mis sucias mejillas, los cristales se clavaban en mi espalda y sentía como mi sangre escurría por cada parte de mi cuerpo.
En un momento deje de forcejear fue entonces cuando el "demonio" se me puso frente a frente, nos miramos a los ojos, sus ojos amarillos se clavaban en los míos. Se acercó a mi hombro y comenzó a morderme tan fuerte que comencé a gritar hasta quedarme sin voz. Llegó un momento que cerré los ojos y no sentí nada mas, ni dolor, ni miedo, nada.
Abrí los ojos, ya era un nuevo día, mire a mi alrededor y sorprendentemente estaba en mi habitación como si todo aquello hubiera sido un sueño, me levanté sobresaltada me miré al espejo, estaba bien, sin embargo tenía una marca en mi hombro como una mordida muy profunda. No le presté atención, lo importante es que estaba bien así que bajé a la cocina y me puse a hacer el desayuno.
La habitación era bastante oscura por lo que saqué mi mechero para lograr ver algo. Vi en una mesa una vela así que me acerqué a encenderla, tomé la vela y al dar la vuelta vi frente a mi una sombra enorme, terrorífica, difícil de describir. Tenía enormes colmillos y varias costras en sus brazos el olor a carne podrida hacia arder mi nariz sin embargo no podía responder, estaba ahí, inmóvil ante una especie de demonio. Finalmente, no se como, reaccioné y salí corriendo, pero mi mala suerte apenas comenzaba porque al salir tropecé y caí encima de varios cristales rotos que se enterraban y desgarraban mi piel, pero yo no sentía nada, estaba tan asustada que no respondía al dolor, mire atrás y vi al "demonio" recargado en la puerta. Con trabajo intenté levantarme pero el demonio se acerco a mi, me tomó del pie y me arrastró hacia él , se puso encima de mi impidiéndome hacer cualquier movimiento. La luz de la luna no me dejaba ver su cara, sin embargo sentía su respiración tan cerca y su saliva caía en mi cara y en mi pecho lo cual me resultaba asqueroso, el miedo me invadía y las lagrimas corrían por mis sucias mejillas, los cristales se clavaban en mi espalda y sentía como mi sangre escurría por cada parte de mi cuerpo.
En un momento deje de forcejear fue entonces cuando el "demonio" se me puso frente a frente, nos miramos a los ojos, sus ojos amarillos se clavaban en los míos. Se acercó a mi hombro y comenzó a morderme tan fuerte que comencé a gritar hasta quedarme sin voz. Llegó un momento que cerré los ojos y no sentí nada mas, ni dolor, ni miedo, nada.
Abrí los ojos, ya era un nuevo día, mire a mi alrededor y sorprendentemente estaba en mi habitación como si todo aquello hubiera sido un sueño, me levanté sobresaltada me miré al espejo, estaba bien, sin embargo tenía una marca en mi hombro como una mordida muy profunda. No le presté atención, lo importante es que estaba bien así que bajé a la cocina y me puse a hacer el desayuno.
A partir de ese día mi vida transcurrió con normalidad, sin embargo la marca en mi hombro sigue ahí para recordarme que todo fue real. Desde ese día algo en mi cambio, no paro de tener pesadillas con aquel demonio, pero a pesar de eso me siento elegida. ¿Porque entre tanta gente me paso esto a mi?.
Yo se el porqué: Porque yo nunca había apreciado la belleza de la vida, pero hoy en día veo las cosas desde otra perspectiva.
Yo se el porqué: Porque yo nunca había apreciado la belleza de la vida, pero hoy en día veo las cosas desde otra perspectiva.
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